ASUSTADOS, NUNCA ABANDONADOS.

Comienza el adviento y nuestro hermano sacerdote Gerardo Valbuena Aboid, párroco de Ntra Sra de la Encarnación de Tenoya nos invita a vivirlo de una forma que podremos entresacar de su mensaje. Esperemos que el año próximo sean unas palabras llenas de mucha esperanza como las presentes las que nos muevan a vivir este nacimiento de Jesús en nuestras vidas. Les dejamos con este testimonio vivo agradeciendo de antemano a Gery su implicación en nuestra zona Interparroquial.

                                                                                                                                                                          Gracias hermano.

” Este Domingo comienza el Adviento y, con él, la cuenta atrás para la gran solemnidad de la Navidad, una fiesta en boga de muchos medios de comunicación por decir que no se celebrará como otros años.

Efectivamente, este año ha sido bastante oscuro para mucha gente, y no se espera un futuro mejor. Tenemos miedo, no tenemos una seguridad sanitaria, económica ni laboral. No sabremos que pasará de un mes para otro. A esto le sumamos el drama de nuestros hermanos africanos que pierden sus vidas en nuestras costas, ante la indiferencia o el rechazo de muchos.

Ante este contexto nos tendremos que preguntar: ¿Hay motivos para la esperanza? ¿Qué nos cabe esperar? Pues, a mi modo de ver, ahora más que nunca, es necesaria una sana conciencia de lo que celebramos en Navidad.

Es en la Navidad donde recordamos que Dios no nace en el mejor de los escenarios: nace a oscuras, en la intemperie, de una manera apátrida, con frío y suciedad; nace indefenso, en una familia sin recursos. Es en esa fragilidad donde nuestro Salvador nace, donde nuestra esperanza cobra todo sentido.

En ti Señor, nuestra esperanza”. Este es el lema que ha escogido nuestra diócesis para el Adviento. Pues humildemente les invito a vivir este tiempo como un reavivar nuestra esperanza, frente a toda desesperanza, y que todos nuestros miedos e inseguridades lo confrontemos a la luz del misterio de la Encarnación para que así, podamos ser testigos de la luz que ilumina toda oscuridad y de la alegría que vence a toda tristeza.

Que María, esté con nosotros como una madre acompaña a sus hijos en la adversidad, que, aunque asustados, nunca se sentirán abandonados. “

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