DOMINGO V DE PASCUA.

Las fuentes de la palabra en este domingo nos hablan de comunión de vida con Cristo y con los hermanos mediante la fe y el amor. Cristo es la Vid, es decir el tronco, y nosotros las ramas. Unidos a Él por el Espíritu que nos dio, produciremos fruto abundante si cumplimos el mandamiento de Dios: creer en Jesús y amarnos unos a otros; como dio fruto el nuevo converso Pablo de Tarso una vez injertado en la comunidad eclesial que animaba el Espíritu Santo.
En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, Lucas nos relata que después de su conversión, San Pablo fue a Jerusalén para ponerse en contacto con esa comunidad, Pablo es hermano en la fe y en el apostolado; Bernabé sirve de intermediario. Pablo entró en relación con los dirigentes de la Iglesia madre. Ellos le dieron una misión apostólica: predicar la Buena Nueva a los paganos.
La segunda lectura es continuación de la primera carta de Juan, en ella el Apóstol insiste en que construyamos la Iglesia con obras y no solamente con palabras. La fe en Jesucristo y el amor fraterno es el gran criterio para saber si estamos en comunión con Dios.
En el Evangelio de hoy se afirma en parábola la necesidad de permanecer unido a Jesús para dar fruto abundante: ¿Cómo permanecer en Cristo para dar fruto? Cumpliendo los mandamientos de Jesús, especialmente el del amor fraterno.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio.

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