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Domingo XVIII del tiempo ordinario.

Las lecturas de este finde semana nos hacen pensar en las estadísticas y las imágenes patéticas de la realidad de la pobreza y del hambre en el mundo, en que a nosotros nos ha tocado vivir. Vivimos en un mundo donde tres cuartas partes de la población está infraalimentada y una gran parte de la misma es víctima del hambre, las enfermedades y la muerte prematura. Pidamos que el Redentor nos sacie, por nuestra participación en esta Eucaristía, con el pan de vida y nos haga más solidarios con todos los que padecen hambre en este mundo.

La Eucaristía es el pan de los tiempos mesiánicos. Las comidas de Jesús tienen mucha importancia en el Evangelio. Sus narraciones están llenas de contenido teológico. Eran el signo del pan imperecedero, del pan vivo, del pan que da la vida. Las palabras de Jesús en este texto de san Mateo: “tomó los panes, levantó los ojos al cielo, los bendijo y partiéndolos se los dio a sus discípulos; los discípulos se los dieron a la gente…”, son prácticamente las palabras de la institución de la Eucaristía, con el mandato incluido de llevar este pan, llevar a Cristo y cuanto Cristo significa al mundo entero.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio. 

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