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Domingo XXVII del tiempo ordinario.

El domingo pasado, guiados por el profeta Ezequiel, reflexionábamos sobre la responsabilidad que supone poner en juego la libertad. Hoy el profeta Isaías vuelve sobre el tema, pero poniendo el acento en la responsabilidad colectiva. El proyecto amoroso de Dios se dirige a todos y es para todos. Y para hacerlo posible busca a personas dispuestas, como diría San Pablo, a pelear por lo verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable. La invitación es a estar atentos porque llega el Señor para ver cómo anda nuestro trabajo.

El cántico de la viña es una bella composición poética extraída del libro del profeta Isaías que alaba el amor y la solicitud de un propietario por su viña. Hay que prestar mucha atención a esta lectura porque es el trasfondo literario y teológico del texto evangélico que escucharemos hoy.

Estamos leyendo como segunda lectura la carta de Pablo a los filipenses, una carta llena de simpatía y afecto. Hay en esta carta una serie de recomendaciones relacionadas con actitudes que deben ser características de los cristianos.

Si pusiste atención a la primera lectura, pudiste entender qué significa la viña en el Antiguo Testamento, podrás captar mejor la parábola de Jesús con todo el eco que tenía para sus oyentes.

Estas son las lecturas de este domingo. Asimismo les dejamos con el vídeo del evangelio. 

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