II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.

La primera lectura nos presenta la vocación del joven Samuel, el último juez de Israel. Samuel oye la llamada de Dios y responde así: “Aquí estoy”. Como profeta que es Samuel aprende a escuchar y a atesorar la palabra de Dios. Nosotros también tenemos el privilegio de oír la Palabra de Dios. Abramos nuestros corazones a esa Palabra.
San Pablo escribiéndole a los corintios viene a recordarnos que nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo y templos del Espíritu Santo. Debemos respetar nuestro cuerpo porque éste, al igual que el de Cristo, resucitará y será glorificado.
La narración evangélica de hoy se abre con el testimonio que Juan el Bautista da sobre Jesús delante de dos sus discípulos, Andrés y Juan. Ellos escuchan y responden; buscan y siguen; dan testimonio de haber encontrado ya, personalmente, a alguien y al fin escogen quedarse con Jesús a quien su maestro llama “Cordero de Dios”. Como bienvenida a Cristo en el Evangelio, entonemos el Aleluya que significa Alaben a Yavé”. La invitación que Dios nos hace a celebrar la Eucaristía es también una invitación a seguirle. El nos dá la fortaleza y el valor para no salirnos del camino.

Estas son las lecturas de este domingo así como el vídeo del evangelio.

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