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Presentación del Señor.

“En el encuentro entre el anciano Simeón y María, joven madre, el Antiguo y el Nuevo Testamento se unen de modo admirable en acción de gracias por el don de la Luz, que ha brillado en las tinieblas y les ha impedido que dominen: Cristo Señor, luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo Israel. El día en que la Iglesia conmemora la presentación de Jesús en el templo, se celebra la Jornada de la vida consagrada. De hecho, el episodio evangélico al que nos referimos constituye un significativo icono de la entrega de su propia vida que realizan cuantos han sido llamados a representar en la Iglesia y en el mundo, mediante los consejos evangélicos, los rasgos característicos de Jesús: virgen, pobre y obediente”. (Benedicto XVI, 2 de febrero de 2012).

Muchos ojos vieron y muchas manos tocaron a Aquel Niño que iban a circuncidar. Pero sólo unas manos lo tocaron con fe y unos ojos se emocionaron hasta decir que ya no le daba miedo la muerte. Eran las manos y los ojos del Anciano Simeón. No basta tocar a Jesús. Hay que tocarlo con fe.

Estas son las lecturas que el Señor nos regala este domingo junto con el vídeo del evangelio.

 

 

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