LA VACUNA, ¿ NOS DA MÁS RESPONSABILIDAD ?

Estarán de acuerdo conmigo que cuando hablamos en plural, corremos el riesgo de generalizar y eso es siempre peligroso. La reflexión que comparto, puede correr ese riesgo, pero creo también que no me voy a equivocar mucho. Cuando estudiaba la carrera, el profesor que teníamos de sicología (hijo de un minero asturiano, de los de antes), decía que procuráramos no aplicar ya, lo que estábamos aprendiendo, pues corríamos el riesgo de no acertar ni una y acabar odiando la asignatura. Pues algo parecido.

La semana pasada fui con mi hija – mayor de edad – a un centro de vacunación masiva en el sur de la isla. Fui por dos motivos: uno por la posibilidad de algún tipo de reacción y dos por dar una vuelta. Lo que me encontré allí era una cola inmensa, parecía que iban a actuar los Rolling. Pregunto que qué es lo que pasa y es que se pueden vacunar ya desde los 14 años en adelante.

Bueno hasta ahí, parecía que todo normal, pero claro al ser menores de edad, todos, absolutamente todos iban con sus padres o al menos con uno de los dos: carantoñas, mimos, preocupación, caricias, colócate bien la mascarilla, procura estar los quince minutos posteriores, si había que hablar con alguno de los enfermeros lo hacían los padres, etc….

Como saben, trabajo en la docencia. Viendo aquel panorama, me preguntaba si la vacuna, a unos padres, les da más responsabilidad hacia sus hijos que otro tipo de actuaciones en el proceso de crecimiento de los mismos. Cuando veo en un centro educativo que llega la entrega de notas y los padres no aparecen; cuando en un centro educativo a un alumno se le expulsa un determinado número de días por un comportamiento inadecuado y encima los padres justifican actitudes de los hijos; cuando en los suspensos – en número elevado – son la «nota habitual» de los hijos y los padres ni se inmutan; cuando  los propios alumnos te dicen que se han quedado hasta las dos y tres o más de la mañana jugando a la play, sabiendo que al día siguiente tienen que responder en su trabajo educativo… no acabo de entender el mimo, el celo… con la vacuna.

Me gustaría que ese mimo hacia sus hijos, que por otra parte entiendo y es lógico por el miedo y la sicosis que estamos viviendo con la pandemia, también lo tuvieran cuando sus hijos se juntan en una plaza cualquiera para compartir bebida y fiesta con los amigos, eso que ellos llaman botellón y que lo justifican con la necesidad de diversión; me gustaría que ese mimo hacia sus hijos, lo tuvieran cuando hay que cumplir con el protocolo de la mascarilla, llevarla, no bajarla; me gustaría que ese mimo hacia sus hijos se llevara a la práctica recordándole a ellos que en el verano también hay que cumplir con ciertos protocolos sanitarios que aunque estemos de vacaciones, no nos queda más remedio.

Comenzaba diciendo estas letras, que el hablar en plural podría llevar a generalizar. Quiero aplaudir a quien no se siente aludido a la reflexión que hice, porque la vacuna es una responsabilidad más dentro de las muchas que ya tenemos.

El evangelio de este fin de semana, nos vuelve a hablar de la oferta de Jesús a quien quiera recoger el guante. Una oferta que viene en forma de alimento – no para hacer dieta – sino para que la vida tenga VIDA. Y que esa responsabilidad de padres que les han dado a los jóvenes la posibilidad de hacer – por ejemplo – la primera comunión, sean el ejemplo para quienes se han dejado llevar por lo más fácil y que a veces no es precisamente el compromiso.

Por cierto Feliz Verano. Hasta la próxima.Paco Mira

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