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NO ES LO MISMO PASTOR, QUE pastor.

Bueno, pues ha llegado el día. LLegó el momento en que se produce el relevo en nuestra Diócesis. Lo que oficialmente se anunció en el verano y que era un secreto a voces, ahora se convierte en realidad. Digo que era un secreto a voces, puesto que a pesar del secreto pontificio alguno se ha encargado de descubrir lo que tarde o temprano se iba a saber. A veces uno no entiende esos secretos, pero parece que se le quiere dar más emoción, si cabe, a la sorpresa.

Ese secreto despejó muchas dudas en algunos: ¿sería un canario, sería algún auxiliar de los que ya están consagrados, sería uno de nueva creación no canario…?. Pues es de Osuna y además es médico. No sé si para los tiempos que corremos, el que haya un médico en el Obispado pues a lo mejor no es mala idea. Siempre es bueno prevenir que curar.

No sé tampoco, si conoce mucho de nuestras islas. Algún viaje privado hizo. Sé que se le han enviado cartas poniéndolo al día. Algunas con bastantes folios, quizás haya tomado nota, o por el contrario quiere empezar de cero, porque a lo mejor le queda tiempo por delante para ponerse al día. Sí va a encontrarse con un clero escaso y entrado en años, pero también con un montón de seglares (hombres y mujeres) muy comprometidos con y por el evangelio de Jesús, que quieren seguir trabajando o empezar a hacerlo, y esperan oportunidades.

Creo que es muy bueno, abrir ventanas y puertas y generar corriente de aire para respirar siempre aire fresco; es bueno sacudir alfombras y limpiar zapatos para poder caminar no solo con holgura, sino con comodidad.

No es lo mismo el pastor, que cuida del rebaño, de quien no piensa y siempre obedece, de quien siempre va donde lo hacen otros siguiendo la marca del guía y – a veces – a base de palos, que el Pastor que anima, alienta, escucha, ilusiona, se emociona….. Sabrá que aquí somos muy dados a los asaderos y cuando se está acabando la brasa cogemos un cartón y avivamos la llama. Quiero que mi Obispo sea el cartón de anime, empuje, ilusione, escuche, comparta momentos, patee la Diócesis, … para que no se acabe nunca la llama viva que en su momento prendió Jesús de Nazaret.

Vivimos momentos muy duros, laboralmente hablando. Aquí vivimos de lo que nos dejan otros cuando disfrutan de lo que nosotros tenemos. Me gustaría, desde la humildad, recordarle a D. José las palabras que el cardenal Hummes le dijo a Jorge Bergoglio cuando fue elegido Papa: “no te olvides de los pobres”, justo en el fin de semana en que celebramos la memoria de Francisco de Asis, “pobre entre los pobres de Dios”. Que nuestra Iglesia sea también ejemplo vivo de esa pobreza que da testimonio creíble.

El evangelio de este fin de semana, nos manda de nuevo a la viña. Nos manda al trabajo, nos manda a no parar de trabajar por el Reino de Dios y su justicia; no siempre y no todos, acudimos a esa maravillosa llamada de Jesús de Nazaret.

A D. José Mazuelos Pérez le queda mucho; ojalá que seamos capaces de abrirle las puertas de nuestro corazón. No se las cerremos de antemano sin conocerle; apoyémosle porque lo va a necesitar, seamos los enfermeros con manos siempre dispuestas a ayudar a su médico; tengamos la capacidad de escuchar lo que nos tiene que decir, que seguro que es mucho. Y sobre todo animarle, porque el dueño de la viña sigue llamando y puede que arriende su viña a otros.

                                                                                                             Hasta la próxima. Paco Mira

1 comentario

    • artesano en 7 octubre 2020 a las 7:32 PM
      Autor

    Preciosa y emotiva reflexión.

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