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FIESTAS TEROR 2020.

Nos llegan desde Teror noticias sobre las fiestas en honor a Nuestra Señora del Pino para este atípico año. Les dejamos con el cartel anunciador.

¿ QUIÉN DICES TÚ QUE SOY YO ?

EN LOS TIEMPOS QUE CORREMOS, ¿QUIÉN DICES TÚ QUE SOY YO?

Pasa todos los domingos, pero como hacía tiempo que no lo veía, y es que un equipo de fútbol nacional (el barça), sufrió una debacle deportiva con motivo de la liga de campeones. Algunos, creo que no en serio, lo comparaban a la debacle económica de 1929: perdió contra un equipo por una abultadísima goleada. A raíz de este hecho, empezaron las conjeturas de quien tenía la culpa, de quien debería de dimitir, quienes eran los demonios del vestuario, etc… y sobre la marcha empezaron a surgir un montón de nombres en sustitución de los que ya están. Me maravilló la cantidad de nombres que surgen, de nacionalidades asociadas a esos nombres, de equipos relacionados con los nombres, etc… y me preguntaba, ¿tanta cultura tenemos?. Seguro que a esos les preguntamos por algunas preguntas de las más fáciles de pasapalabra y no acertamos ni una.

El evangelio de esta semana, hace una pregunta que no tiene que dejarnos indiferentes a ninguno de nosotros. Jesús le pregunta a Pedro, y tú, ¿quién dices que soy yo?. Les puedo confesar que si esa pregunta me la hacen a mí, probable que quedaría perplejo, como quedaría Pedro, y sobre todo pensativo ante la respuesta.

Es curioso como la pregunta, en esta ocasión, se hace en verano. Una época en la que todos nos relajamos un poco e incluso como si Jesús también se fuera de vacaciones y por ello no tenemos que “cumplir” con requisitos dominicales; una época de mucha confusión, incertidumbre, miedo y de preguntas sin respuestas como es no solamente el coronavirus, sino el rebrote que parece ser que estamos viviendo; una época en la que hubo gente que ha perdido un ser querido muy próximo, al que estaba muy apegado; una época de Erte, de paro, de escasez económica y de futuro incierto….y ante toda esta situación, Jesús nos sigue haciendo la misma pregunta, y tú, ¿quién dices que soy yo?.

En esta pregunta está el ser mismo de nuestro cristianismo. En esta pregunta está la raíz de nuestra esperanza. Los que no comparten con nosotros esta dicha, seguro que nos restriegan en la cara, como profetas de calamidades, que si fuera real la persona en la que creemos no sucedería lo que está sucediendo.

Sin embargo, yo respondo no de una forma bucólica, sino sincera y real: cuando uno se levanta y ve un amanecer como los que nosotros vemos en estas maravillosas islas, no puede ser obra de nadie más que de un Dios admirable, incluso cuando los avatares de la vida no sean de viento favorable, sino que las lágrimas sean las que dibujen la cara de cada uno de los rostros cansados y fatigados de no poder más. A veces caminamos por caminos oscuros y tortuosos, llenos de piedras que dificultan nuestros pasos, creo que Dios es la luz que ilumina mis pasos y los de muchos como yo.

Cuando uno se mira al espejo y va viendo ya las marcas que la vida le va dejando, incluso los achaques, los tropiezos, la incomprensión, la poca paciencia… se refleja en ese espejo un Dios misericordioso, paciente, lento a la ira, rico en misericordia. ón, la poca paciencia… se refleja en ese espejo un Dios misericordioso, paciente, lento a la ira, rico en misericordia. Y ese Dios lo hace tanto en invierno, en verano o en cualquier otra estación del año.

Yo invito a los que llevamos el carnet de cristianos, a que nos dejemos preguntar como a Pedro, Y para tí, ¿quién dices que soy yo?

                                                                                                           Hasta la próxima, Paco Mira

Domingo XXI del tiempo ordinario.

Nos encontramos reunidos como hermanos en torno al altar de Dios, para celebrar el XXI domingo del tiempo ordinario.

Hoy las lecturas se centran en los designios insondables de Dios para elegir a quienes él quiere poner al frente de su pueblo. Resalta la elección de Pedro, como piedra visible sobre la que funda su Iglesia y la entrega de las llaves del Reino de los Cielos.

Damos gracias a Dios por formar parte de su Iglesia y estar bajo la autoridad del sustituto de Pedro.

El profeta Isaías presenta la sustitución de un mayordomo real. El traspaso de poderes está simbolizado, entre otros distintivos, en la entrega de llaves, una imagen que remite al evangelio de Mateo y recuerda la nueva misión que Jesús encarga a Simón Pedro como servidor de su Iglesia. Ante esta decisión del Señor, brota del corazón creyente una oración de alabanza que bien puede ser la que expresa Pablo en la Carta a los Romanos: ”¡Qué insondables sus decisiones!”, y otra de petición que se hace eco del salmo: “No abandones la obra de tus manos”. 

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio para disfrutar en familia. 

PARA ESTAR CERCA DE TÍ.

Con este título tienes en la parte derecha de nuestro blog un apartado donde poder escuchar unas meditaciones. 10 minutos con Jesús es el título de este apartado al cual te invito a que accedas cada vez que puedas pues son reflexiones que no solo nos llenan sino que nos guían en nuestro proceso adulto de nuestra FE. Además es una forma de ponernos de cara a Dios día a día en medio de nuestra vida ocupada y preocupada. Ánimo pues, tienes una cita ineludible con Jesús en este espacio. 

También te animo a que esta aplicación la bajes a tu móvil donde podrás encontrarla bien en la plataforma Apple como en la Android y tenerla más a mano. 

FIN DE SEMANA CON DIOS.

Escuchen con atención el programa correspondiente al domingo XX del tiempo ordinario.

Escuchen y disfruten.

 

GRITOS, PLEGARIAS, CASALDÁLIGA Y …

LA MUJER PAGANA.

Los que peinamos algunas canas, nos acordamos que allá por la década de los 70 (finales) y los 80, cuando estaba en ebullición la “adolescente pubertad ” del Concilio Vaticano II, salió un librito de P. Loidi – entre otros – que se titulaba Gritos y plegarias, del que posteriormente se ha ido aumentando ediciones hasta los años 90. El título era muy sugerente, pues los gritos de aquel entonces se mezclaban con la oración, la acción de gracias (plegarias) de los tiempos que corrían.

Eran gritos y eran plegarias de una fe que se me antoja entusiasta, alegre, con ganas, con empuje, con rabia…. con las ventanas abiertas a las que había invitado no solo Juan XXIII para su Iglesia, sino con el grito de Juan Pablo II de no tener miedo. Era la época de romper con el pasado – que muchos no conocimos demasiado -, pero era la época de reivindicación entusiasta: iglesias llenas de jóvenes, música estridente, películas que hablaban de aquel cartel de “Se busca” y que colgaba en cualquier pared que se considerara progre. ¡Qué tiempos aquellos!.

Era un tiempo en el que los Obispos miraban – muchas veces – para otro lado con el libro de gritos y plegarias, puesto que muchos de los credos, plegarias, pregones pascuales… se oficializaban en Eucaristías sin permiso ninguno. Pero es verdad que también había Obispos que eran cómplices de tales eventos (Iniesta, por ejemplo).

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Domingo XX del tiempo ordinario.


  • En el vigésimo domingo del tiempo ordinario les damos una cordial bienvenida a esta Santa Misa, en la que Dios nos recordará su deseo de que todos los pueblos conozcan sus caminos y busquen la salvación. La universalidad de esa salvación nos incluye a nosotros, por eso celebremos jubilosos este banquete con Jesús, rey de todas las naciones. Las lecturas de hoy hablan de la universalidad de la salvación. Mientras el profeta Isaías rompe el particularismo judío y abre la salvación a los extranjeros si guardan el sábado y practican la justicia, Jesús pone como única condición la fe; por eso Pablo nos dirá que todos podemos alcanzar misericordia. Ansiando esta salvación, el creyente reza con la estrofa del salmo: “Conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación en todas las naciones”. Ansiosos de conseguir esa salvación.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio. 

FIN DE SEMANA CON DIOS.

Escuchen con atención el programa correspondiente a este Domingo XIX del tiempo ordinario.

Disfruten

Domingo XIX del tiempo ordinario.

Nos disponemos a celebrar XIX domingo del tiempo ordinario. Este día la liturgia nos invita a saber reconocer a Dios aún en medio de la turbulencia, con una fe firme, que no se deje quebrantar por las dificultades de la vida. La salvación está cerca, proclamamos con el salmo 84. Hay que estar atentos, como Elías en la puerta de la cueva, para reconocerlo en el ligero susurro de una brisa suave. Hay que tener los ojos de la fe bien abiertos para no confundir al Señor que se acerca caminando sobre las aguas con un fantasma, como les ocurre a los discípulos en el relato del evangelio. Del mismo modo, Pablo, en la Carta a los Romanos, se siente triste porque su pueblo  no ha sabido reconocer en Jesús al Hijo de Dios. Dispongámonos a escuchar la Palabra, presencia del Señor entre nosotros.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio. 

FE SÍ, PERO VALIENTES… NO SÉ.

Estamos en pleno mes de agosto, en los días más cálidos del año, y todos sabemos lo que supone tener que salir a la calle para realizar cualquier gestión, más aún este año al tener que llevar la mascarilla. Para no sufrir el calor, nos gustaría poder estar en sitios con aire acondicionado, pero no siempre es posible, y entonces agradecemos que nos llegue una ráfaga de aire que nos alivie. Pero como a menudo no sopla viento, muchas personas van provistas de abanicos. Básicamente el abanico es un instrumento muy simple: un conjunto de varillas articuladas, unidas por un papel o tela, que se despliegan en semicírculo. Y tampoco requiere grandes conocimientos para utilizarlo: es suficiente con un ligero movimiento de la muñeca. Es muy simple pero efectivo para combatir el calor y, como se puede llevar fácilmente, se ha convertido para muchos en algo imprescindible. 

En la primera lectura se nos narra el encuentro de Elías con el Señor. Elías sufría múltiples problemas; había tenido que huir para poder salvar su vida y se refugia en una gruta. Necesitaba encontrarse con el Señor, pero no lo iba ha hacer en medio del huracán o del terremoto o del fuego, sino en la caricia de una brisa suave. En algo tan simple es donde se encuentra Elías con el Señor y además es donde encuentra la fuerza para seguir con su misión aunque esta sea difícil y complicada.

La experiencia de Elías nos recuerda que en medio de los “acaloramientos” y agobios del día a día que tanto nos hacen sufrir y últimamente más, necesitamos espacios y tiempos de tranquilidad que nos permitan encontrarnos con Jesús y encontrar algo de alivio, como cuando entramos en un lugar con aire acondicionado.

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FIN DE SEMANA CON DIOS.

Escuchen con atención el programa correspondiente al domingo XVIII del tiempo ordinario.

Escuchen y disfruten.

Los 59 olvidados.

Seguro que son muchos más. Me gustaría escribir estas líneas la semana pasada, pero ya tenía escrito lo que se publicó, pero creo que tenía una deuda personal con “esos cincuenta y nueve”. Parece el título de una película y seguro que con el tiempo lo será por desgracia.

Alguien, hace ya tiempo, me dijo que la vida era un proceso. La vida se va haciendo y vamos escribiendo en el libro de nuestra historia: con borrones, tachones, faltas de ortografía, corregimos, volvemos a escribir, nos ayudan… pero cada uno de nosotros, todos, dejamos huella en ese maravilloso libro. Algunas huellas son muy “sonoras”, son reconocidas por medios de comunicación y personalidades. Otras huellas no son reconocidas por nadie o casi nadie, pero también dejan su impronta, incluso más significativamente que las otras.

Cuando los medios de comunicación dijeron que en “Madrid habían sido enterrados cincuenta y nueve ancianos víctimas del covid 19 y que no fueron reclamados por nadie y que le costó a la comunidad cerca de 150.000€”, la verdad es que se me pusieron los pelos de punta. Cincuenta y nueve ancianos que da la impresión que no escribieron nada en el libro de su vida, que no dejaron huella y por ello están olvidados. Me niego a querer creer que eso sea así de cierto.

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Domingo XVIII del tiempo ordinario.

Las lecturas de este finde semana nos hacen pensar en las estadísticas y las imágenes patéticas de la realidad de la pobreza y del hambre en el mundo, en que a nosotros nos ha tocado vivir. Vivimos en un mundo donde tres cuartas partes de la población está infraalimentada y una gran parte de la misma es víctima del hambre, las enfermedades y la muerte prematura. Pidamos que el Redentor nos sacie, por nuestra participación en esta Eucaristía, con el pan de vida y nos haga más solidarios con todos los que padecen hambre en este mundo.

La Eucaristía es el pan de los tiempos mesiánicos. Las comidas de Jesús tienen mucha importancia en el Evangelio. Sus narraciones están llenas de contenido teológico. Eran el signo del pan imperecedero, del pan vivo, del pan que da la vida. Las palabras de Jesús en este texto de san Mateo: “tomó los panes, levantó los ojos al cielo, los bendijo y partiéndolos se los dio a sus discípulos; los discípulos se los dieron a la gente…”, son prácticamente las palabras de la institución de la Eucaristía, con el mandato incluido de llevar este pan, llevar a Cristo y cuanto Cristo significa al mundo entero.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio. 

FIN DE SEMANA CON DIOS.

Escucha el programa correspondiente al domingo XVII del tiempo ordinario ( 25 de julio de 2020).

Escuchen y disfruten del programa. Gracias a nuestros amigos por el programa. 

 

Domingo XVII del tiempo ordinario.

Celebramos el  XVII domingo del Tiempo Ordinario, en el que las lecturas nos hablan de la sabiduría divina, necesaria para conducirnos bien por este mundo y saber elegir con buen discernimiento entre el bien y el mal, entre lo que nos conviene y lo que debemos desechar.  El libro de los Reyes nos presenta el inicio del reinado del rey Salomón, muy conocido por su gran sabiduría. El nos lleva a amar los mandatos del Señor porque nos ayudan a vivir más que cualquier otro bien. El sueño de Salomón en Gabaón ilustra las parábolas del tesoro y de la perla que leemos en el evangelio: Jesús nos dice que la verdadera sabiduría es la del que sabe despojarse para adquirir el nuevo modo de ver la realidad que trae el Reino por él inaugurado. Ese tesoro del Reino está dentro de nosotros mismos, pues llevamos marcada la impronta de Dios y estamos destinados, como dice Pablo, a reproducir la imagen de su Hijo, despojándonos del hombre viejo.

Estas son las lecturas de este domingo y el vídeo del evangelio.

El tesoro escondido…

IGUAL QUE SANTIAGO

Una de las grandes festividades que tiene nuestro país, es precisamente Santiago Apóstol: aquel al que la tradición le señala como que sus restos descansan precisamente en Santiago de Compostela, de ahí el nombre de la ciudad. Pero como todo en la vida, la secularidad ha hecho que muchas fiestas – y más si son religiosas – no las podamos celebrar como debiera. Es como si celebrar la graduación universitaria o el éxito de un trasplante médico estuviera reñido con la efectividad del trabajo de cada uno. Pero en fin.

Lo que sí tengo claro que Santiago es simplemente un modelo de vida. No es una figura del material que sea que colgado de una peana, le encendemos una velita pidiendo un favor, o le ponemos flores. Santiago es el nombre de muchos que en la vida han descubierto – como el evangelio de este fin de semana – un gran tesoro. Recuerdo que una vez alguien me dijo que Santiago tenía la ventaja de conocer a Jesús en persona y yo le contesté que nosotros también tenemos la oportunidad de conocerlo, lo que pasa es que no le miramos a la cara.

Santiago no fue ni asesino de musulmanes, ni andaba con la espada cual escritor coge el bolígrafo y se pone a escribir. Santiago fue un caminante (por eso llegó a Santiago) que supo asimilar el tesoro que había encontrado. Un tesoro que tampoco estaba fácil de descubrir, pero que el tesón, las ganas, la persistencia, la constancia… hicieron que lo encontrara.

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Diario de un cura.

Transcribimos la carta que ha escrito nuestro amigo Suso Vega. Está llena de mucha emotividad y sentimientos.

TODO LO HAGO NUEVO

 ¿Y qué novedad les cuento hoy?

Hacía tiempo que no tocaba este cuaderno ya algo amarillento en donde, arriba, con letra irregular, escribí hace años: Diario de un cura.

Hoy me sentí con ganas de escribir de nuevo. Bueno. Más bien me lo hicieron sentir. Partió de  Fefi, una parroquiana muy activa. Bastó que ella, al acabar la misa del viernes, me preguntara que por qué ya no publicaba nada.  La pregunta me siguió rondando varios días.

Me llegó al alma tu pregunta, Fefi.  Y no cayó en saco roto. Además, me alegra que tú y otras personas  entren en mi Diario.  Porque la vida de un cura está llena de las vivencias y reflexiones que la vida parroquial  ofrece. El diario de un cura es, en gran parte, el diario de la parroquia.  Y la parroquia o está renovándose, o  envejece rápidamente y se muere.  Hay que hacer que cada día sea distinto al anterior.

Y en estos últimos meses la vida es tan distinta que parece que estamos estrenándolo  todo. Por un lado,  los coletazos (espero que los últimos) de la pandemia del coronavirus y  los comienzos de una crisis que va a afectar negativamente  a muchísima gente de nuestros pueblos. Empezamos una nueva era.

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FIN DE SEMANA CON DIOS.

Escuchamos el programa correspondiente al Domingo XVI del tiempo ordinario.

Escúchalo.

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